Ahora llueve sin parar, como ha pasado en las últimas horas, en los últimos días y  en los últimos meses. Asi como también la vela que esta sobre la mesa se consume lentamente hasta apagarse. Asi como la hoja en aquel otoño se desprende del árbol. No por su propia fuerza. Pues no sabe a donde va, de donde viene, lo unico que tiene en sus manos es aquel viejo recuerdo y lo único que sabe es que es fuerte y luchadora. No tiene sitio, pero va a donde la lleve el viento. El mismo viento que empuja aquel alma y como a la hoja,  la lleva al más frío de los inviernos, hacia una muerte lenta que desvanece sus colores y sus matices. Que no importa ni a donde va, ni a donde viene, ni siquiera el viejo recuerdo que tiene en sus manos. ..

El mismo viento que ahora llena mi corazón, mi corazón, donde ya, mas, no soy yo. Un cuarto oscuro, frío e inundado que no se reconoce . Un corazón que yace en una tierra forranea, desincronizado, que habita en un ser que ya no se reconoce