Ahora llueve sin parar, como ha pasado en las últimas horas, en los últimos días y en los últimos meses. Asi como también la vela que esta sobre la mesa se consume lentamente hasta apagarse. Asi como la hoja en aquel otoño se desprende del árbol. No por su propia fuerza. Pues no sabe a donde va, de donde viene, lo unico que tiene en sus manos es aquel viejo recuerdo y lo único que sabe es que es fuerte y luchadora. No tiene sitio, pero va a donde la lleve el viento. El mismo viento que empuja aquel alma y como a la hoja, la lleva al más frío de los inviernos, hacia una muerte lenta que desvanece sus colores y sus matices. Que no importa ni a donde va, ni a donde viene, ni siquiera el viejo recuerdo que tiene en sus manos. ..
El mismo viento que ahora llena mi corazón, mi corazón, donde ya, mas, no soy yo. Un cuarto oscuro, frío e inundado que no se reconoce . Un corazón que yace en una tierra forranea, desincronizado, que habita en un ser que ya no se reconoce

hola buenas...que tal?
bueno,saludos
Lo único que sabe la hoja es que es fuerte y luchadora. La hoja lo sabe pero no lo recuerda del todo. Y no la culpo porque el viento la abraza en su inacabable caricia que congela. No se tiene acceso al calor cuando se está siendo arrastrada por las alturas. Pero la hoja es fuerte y luchadora. Lleva toda una vida viendo un mundo desde las alturas, sostenida por la rama de un árbol amarrado al suelo. Y aunque es por culpa del viento, la hoja ahora se escapa de lo conocido. Sí, lo se, se siente perdida porque el viento no sopla en una sola dirección, y las vueltas que le toca dar son controladas por esa impredecible marea de las alturas. Pero la hoja es fuerte y luchadora. Y donde caiga será soplo de vida para lo próximo que venga; una hoja seca es el abono perfecto. Y renace. Renace como si nunca hubiese dejado de existir, y todo lo que vivió se vuelve esencial para la nueva vida.
Ahora no lo recuerda muy bien porque está continuamente en el giro de la fría brisa, pero la hoja es fuerte, la hoja es luchadora.